Conejero ordeno dos nuevos sacerdotes

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El obispo de Formosa, monseñor José Vicente Conejero Gallego, ordenó sacerdotes a los diáconos Martín Daniel Fernández y Darío Ramón Servían.

Fue en el marco de una celebración eucarística que presidió el prelado en la capilla Divino Niño Jesús, del barrio del mismo nombre en nuestra ciudad

Numerosos fieles colmaron el templo para participar de la misa de ordenación concelebrada por los sacerdotes del clero diocesano.

En la homilía, monseñor Conejero reflexiono:  “Hemos compartido Martín Daniel y Darío Ramón y con las hermanas un retiro espiritual realizado en la casa de las Hermanas Clarisas de Resistencia. En dicho encuentro buscamos reavivar el fuego y mantener encendidas las llamas del llamado del Señor. También para confirmar el compromiso del ‘sí’ a Jesús que es para siempre al igual que el ‘sí’ de María que estuvo hasta el último momento al pie de la cruz de su hijo”.

“Celebro que esta ceremonia se dé dentro de un contexto muy especial, la Pascua un tiempo muy importante de la Iglesia cristiana en la que conmemoramos la pasión de Jesús y celebraremos su resurrección que nos recuerda que Jesús ha vencido a la muerte y su regreso nos otorga la esperanza de una nueva forma de vida. Celebro también que este importante acontecimiento para la iglesia local, como lo es la ordenación sacerdotal de estos dos hermanos se realice en esta capilla, ubicada en humilde barrio de la periferia de la ciudad. Humilde al estilo de Jesús que vino para la salvación de todos pero en especial presencia en los pobres, enfermos, pecadores”, destacó.

Al dirigirse a la comunidad, el prelado manifestó: “A todos, los consagrados y la comunidad aquí presente, todos somos cristianos, esta es la primera opción y más importante ‘ser cristianos’, esto significa ser discípulo y misionero de Jesucristo y como dice un dicho popular: ‘amor con amor se paga’. Dios nos amó tanto que nos entregó a su hijo para que a través de su pasión y muerte pague nuestros pecados, no podemos devolver ese amor de otra manera que sea con el mismos amor”.

El obispo formoseño les recordó a los dos jóvenes ordenados: “Saben de sus responsabilidades, las de mantener una vida célibe, como una opción libre y voluntaria” y los instó a ser “anunciadores y predicadores de la Palabra de Dios. Anunciar la verdad a todo el mundo, para ello deben estar convencidos de ella”.

 

“Tienen la misión de santificar porque la santidad es la vocación universal de los hijos de Dios, en todos los estados de vida”, sostuvo.

“Sepan que lo propio del sacerdote es además de bautizar, es presidir la eucaristía y el perdón de los pecados mediante el Sacramento de la reconciliación, esto es lo propio de la vocación sacerdotal. Luego vendrán las demás tareas como ser la de la promoción humana”.

“‘El sacerdote se ha consagrado para la Eucaristía’ nos recordaba el papa San Juan Pablo II, haciéndonos recordar a todos que la Eucaristía y el perdón son sus tareas prioritarias y que sin ella no tendría sentido el sacerdocio. La Eucaristía reconstruye a la Iglesia y por ello debe estar por encima de cualquier otra actividad”, puntualizó.

Por último, monseñor Conejero Gallego les pidió a los dos nuevos sacerdotes que “sean humildes, fuertes y perseverantes”.

El lema de la ordenación de Fernández fue: “Señor lo sabes todo; sabes que te quiero”, tomado del Evangelio de San Juan, mientras que Servían eligió: “Muy a gusto entregaré lo que tengo y me entregaré totalmente por el bien de ustedes”, texto tomado de la segunda carta de San Pablo a los Corintios.

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