Una gestión que, ante la pandemia, optó por proteger lavida de los 640 mil formoseños

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Desde el 20 de marzo está en marcha una gestión integral que supera la consideración de los temas sanitarios y de seguridad para ampliarse a otros impuestos por la realidad económica y social como el sostenimiento del Plan Nutrir y la ejecución de obras emergentes para resolver el abastecimiento de agua para el consumo humano y la producción ante un escenario que muestra a comunidades y actividades afectadas por la prolongada sequía.

Poner atención en el mejoramiento de la calidad alimentaria de los sectores más vulnerables y la significación del agua en el cuidado de la salud tiene que ver también con el contexto de pandemia.

Satisface al Gobiernoapreciar que casi la totalidad de los bolsones que reciben las 17 mil familias en condiciones de alta vulnerabilidad están cargados con verduras, legumbres, hortalizas, huevos y frutas frescas que provienen de las chacras de los pequeños productores que en 1996 aceptaron el convite del PEP de modificar sus pautas culturales abandonando el monocultivo del algodón para ponderar la diversificación productiva.

Pero también que en plena sequía el Plan Hídrico Provincial permite dar respuestas a las áreas en emergencia al poner en funcionamiento todo el sistema de canales que han sido construidos y en otros casos aprovechados los cauces naturales que estaban secos para aprovechar el efecto de los desbordes del río Pilcomayo canalizados a través del bañado La Estrella y derivados desde la obra hidrovial de la ruta 28 que beneficia a cientos de miles de familias distribuidas en jurisdicción de las rutas nacionales 81 y 86.

La emergencia sanitaria

Hace pocos más de cinco meses que la comunidad formoseña, en su mayoría, sobrelleva esta situación inédita planteada a nivel mundial por esta pandemia derivada de los efectos del COVID 19 que ha causado la muerte de cientos de miles de seres humanos en decenas de países de los diversos continentes.

Si bien es cierto que el PEN decretó el aislamiento preventivo y obligatorio a partir del 20 de marzo, en Formosa el gobernador GildoInsfrándispuso con antelación medidas propias a partir de las comunicaciones primigenias de la Organización Mundial de la Salud (OMS) sobre el coronavirus en China y su posterior expansión a países europeos.

Insfrán decidió adherir a las medidas adoptadas por el presidente Alberto Fernández, quien consultó con los gobernadores de las 24 jurisdicciones antes de la rúbrica del instrumento legal respectivo y de haber requerido el asesoramiento de personalidades científicas del país.

Es cierto que no se trató de nada fácil de encarar ya que la data disponible se sustentaba en la experiencia transitada por los países del mundo que mostraron a sus primeras víctimas que se fueron multiplicando aceleradamente.

Esas situaciones se fueron adaptando a la Argentina y a las particularidades y realidades locales.

Privilegiar la vida

Insfrán, del mismo modo que el jefe de Estado, adhirió al criterio de privilegiar la vida de las personas ante el avance de la pandemia y esa postura fue interpelada por la oposición a nivel nacional y ocasionalmente local que consideraba absolutamente riesgoso la desconsideración de la cuestión económica por el enorme daño que generaría entre la población activa y las estructuras empresarias.

Por un principio ideológico, se sostuvo el orden de prioridades y con dirigentes y medios de comunicación que reclamaban una mayor atención a la cuestión económica –que desde el comienzo de la gestión de Alberto Fernández apareció debilitada por la herencia dejada por su antecesor- se insistió en que la prioridad era la preservación de la salud y la vida de los argentinos.

Aquí el fundamento tuvo que ver con el cuidado extremo de la salud de los 640 mil formoseños, un argumento que reiteradamente es expuesto ante el surgimiento de interpelaciones críticas por parte de los miembros del Consejo de Atención Integral de la Emergencia COVID-19 que fue creado por el PEP con la presidencia de Insfrán.

El ente cuenta con la participación de todos los organismos del Estado provincial y municipal y se reúne los siete días de la semana, sin solución de continuidad, antes de las 9 de la mañana y parte de las decisiones adoptadas- ya que se aborda un amplio abanico de situaciones sobre el quehacer del estado que a veces no trasciende por formar parte de la gestión interna- son difundidas al mediodía por la Red Formoseña de Medios de Comunicación.

Allí se encuentran diariamente los funcionarios con los periodistas de diarios, radios y canales de TV, quienes reciben el informe de primera mano de la realidad sanitaria formoseña y al mismo tiempo hay ocasión de plantear inquietudes sobre determinadas situaciones y derivaciones que se generan producto de la ejecución y la interpretación de las novedosas normas establecidas.

En ese ámbito, se advierte un efectivo respeto entre funcionarios y comunicadores a partir de aceptar como fundamento esencial que las relaciones se desenvuelvan con responsabilidad, credibilidad y confianza de modo tal que sea efectiva y cierta la transmisión de las informaciones a la población formoseña.

La estrategia 

La estrategia se basó inicialmente en la diagramación de los espacios que debían cubrir las fuerzas policiales para evitar el ingreso de personas que sean portadoras del virus provenientes de distintos puntos del país y del exterior, sobre todo teniéndose en cuenta que Formosa se ubica geográficamente en el medio de una zona de alto riesgo viral por las emergencias planteadas en Chaco, Paraguay y Salta y que aún subsisten.

Las amplias fronteras con el país y las provincias vecinas –sobre todo en las que son recorridas por los ríos Bermejo y Paraguay que no fueron obstáculos para el ingreso ilegal de personas-movilizaron a las brigadas de seguridad a las que se dotó de unidades móviles y trajes de bioseguridad para que su accionar no fuera asumido poniendo en riesgo sus vidas.

Paralelamente, se perfeccionó la dotación de equipamiento adecuado para el sistema de salud que había sido oportunamente fortalecido en el contexto delas prioridades políticas del Gobierno provincial, garantizándose la disponibilidad de las necesarias unidades de terapia intensiva así como también de la capacitación de los recursos humanos especializados en el análisis de los testeos realizados entre la población y cuyos resultado demoraban largo tiempo al ser el instituto Malbrán el único centro que los procesaba en el país.

Se capacitaron profesionales y técnicos locales que comenzaron a realizar esa labor en el Laboratorio de Biología Molecular del Hospital de Alta Complejidad mientras se habilitaba el Hospital Interdistrital Evita como Hospital de Contingencia –único en su tipo en el país- y complejos como el Estadio Cincuentenario con camas y climatización integral para atender a los enfermos.

También se habilitó la unidad UPAC, en sitio contiguo al HAC, donde son hisopados aquellos sospechados de haber contraído la enfermedad o de haberse relacionado con alguien que dio positivo.

Tras largo tiempo de no plantearse casos de contagiados en Formosa, surgieron los primeros y progresivamente se sucedieron otros.Quedan algunos internados y los que fueron curados y  dados de alta se convirtieron en potenciales donantes de plasma para lo cual la provincia instaló el equipamiento necesario para que se realice aquí el procedimiento de modo tal de utilizarlo en el mejoramiento de las condiciones de salud de los enfermos.

El mensaje esperado

El propio gobernador se encargó de explicarle a la población las razones de la estrategia a la que se apeló en Formosa así como también para reconocer que no se trataba de medidas simpáticas aunque necesarias por ser herramientas que resultaron útiles ante un corona virus problemático aunque desconocido para enfrentar al cual se requiere paciencia, fe y esperanza hasta que la ciencia anuncie la aprobación definitiva de la esperada vacuna.

Insfrán también entiende a quienes se quejan por estar limitados en su libertad de movimientos pre-pandemia, a los que le insistió acerca de la necesidad de abusar de la responsabilidad social e individual, de la participación ciudadana y de la solidaridad para superar esta pandemia que mantendrá ocupados a todos por bastante tiempo aún, sobre todo porque no resulta fácil congeniar con quienes platean sus intereses económicos e ideológicos y a los que se trata de inducirlos a una generosa comprensión de la realidad.

Estado presente

Lo cierto que en esta etapa de la gestión, el Gobierno provincial no deja de mantener activas sus estructuras laborales en todos los campos y de allí que se reactivan obras esenciales para esta ciudad y los Municipios del interior y progresivamente se van acordando con funcionarios nacionales la continuidad de otras de carácter estratégico que han sido concebidas para promover el desarrollo económico y social, con planes agroindustriales que contemplan la creación de trabajo para los formoseños.

Todo lo que se paralizó en los cuatro años anteriores a la llegada del doctor Alberto Fernández a la Presidencia de la Nación, está reactivándose y se profundizará en la medida que se vayan superando los escollos planteados por la pandemia y las secuelas de una visión diferente de país que se clausuró el 10 de diciembre pasado.

Prácticamente se contará con los beneficios de una nueva reparación histórica, algo que se desprendió de los dichos del jefe de Estado durante su visita a Formosa y de su visión federal que gratifica aún más cuando señala al norte argentino, en el que está inserta Formosa, en la región en la que fijará su mirada más atenta para que se hagan realidad los sueños pendientes y sean los más vulnerables los que definitivamente se realicen de modo pleno en el lugar donde han nacido, crecido, trabajan y dan rienda suelta a sus sueños.