Expresivo mensaje del general Tabernero al evocar a los héroes del 5 de octubre

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El comandante de la División I del Ejército, general de división Guillermo Ángel Tabernero, pronuncio expresivas palabras en el Regimiento 29 de Infantería de Monte en ocasión del acto conmemorativo del cuadragésimo segundo aniversario del ataque a la unidad militar, pondero el valor de los héroes formoseños y agradeció el acompañamiento constante del pueblo para no olvidarlos.

El mencionado jefe militar destaco que todos los años «nos damos cita en la plaza de armas rodeados por este pueblo formoseño, de antiguo parentesco con la gloria, desde los tiempos en que la libertad resultaba una vocación peligrosa, para honrar la vida de aquellos que por imperio de la ley ofrecieron la suya defendiendo la patria de una agresión armada, la más ambiciosa de la guerrilla argentina de toda su historia».

Aludiendo a la cronología de los hechos relatada por el actual jefe del Regimiento 29, coronel Dario Banchio, Tabernero dijo que en aquella ocasión » se paso de la sorpresa inicial al engaño , la traición, la soberbia armada y la barbarie y que cuando parecía que todo estaba perdido en el lugar y momento menos pensado, un bastión inexpugnable, una voz que se multiplica en el cuartel, «aquí no se rinde nadie» ( en referencia a las expresiones del fallecido soldado Hermindo Luna al rechazar la oferta de que se entregase para salvar su vida) una guapeada donde manifestaron, una vez más los intangibles de la lucha del soldado argentino».

Memoro el militar que luego vinieron la resistencia ostensible y la recuperación de la unidad.»Desolación, muerte y un vacio infinito que seguirá existiendo siempre», describió.

Tabernero señalo que esa es la razón por la que el Ejercito siente el deber de honrar cada año, como si fuese el primero, a cada caído y a cada familia para reconocer que » es verdad que el honor debido se ha alternado en ocasiones con profundo silencio aunque a veces los silencios son más elocuentes que las palabras y tienen una virtud: nunca mienten».

«Nuestros muertos-juzga – deben ser reconocidos en todas las dimensiones de la vida porque ellos lo esperan y sus familiares lo reclaman, familiares que aun perseveran con resignación y ejemplo que sus hijos, hermanos y sentimientos tengan el lugar que se merecen porque, tal vez, no haya mayor padecimiento que aguardar que el destino asigne tiempos mejores en medio de una sucesión de inclemencias».