
La familia es clave en el desarrollo del bebé prematuro. Según los médicos neonatólogos del Hospital de la Madre y el Niño, los cuidados especiales y amor de sus padres son imprescindibles para estimular la plasticidad cerebral de los bebés prematuros.
En la Argentina, alrededor del 8% de los nacimientos es de bebés prematuros. Se considera que un embarazo llega a término si se completan entre 37 y 41 semanas de gestación. Un bebé que nace antes de ese lapso es prematuro en diferente medida: tardío si completa al menos 34 semanas, moderado si nace entre la semana 28 y 34 y extremo si el embarazo no llegó a la semana 28 o si el bebé pesa menos de un kilo. Del total de prematuros sólo el 1,2% pesa menos de 1,5 kilo.
La situación es distinta en cada caso, pero la excepción se da en que la mayoría de los padres no están preparados para lidiar con larga y difícil recuperación de un bebé que nació antes de término. Allí juega un rol fundamental el acompañamiento de la cartera de salud. Aquí algunos testimonios.
Camila Ceschi, es de la localidad Villafañe, su beba se llama Elena y nació con sólo 28 semanas. Su peso fue de 1.150 gramos. “Tuve una amenaza de aborto y rápidamente nos trasladamos hasta este hospital, llegamos a las 9 de la mañana y para las 14.30 horas me pasan a quirófano porque la bebé ya venía en camino. Al nacer me dijeron que era una nena y que pesaba 1.150 gramos, en ese momento ya la llevaron para la sala de neonatología porque tenían que ponerle oxígeno y darle los primeros cuidados ya que nació muy prematura”, relató.
“Hoy Elena está muy bien, gracias a Dios, está pesando 2.180 gramos, le quitaron la sonda, su mamadera ya toma por succión, le cuesta un poco porque aún es muy chiquitita pero ella está evolucionando y creciendo muy bien. Cada 3 horas paso a ver a mi hija, estar con ella, cambiarla, mimarla, darle su leche y el papá pasa en los horarios de visita que serían a las 11 de la mañana y a las 17 horas”, explicó.
La mujer aseguró que el servicio de lactario fue algo importantísimo para ella porque ahí le enseñaron a sacarse la leche que después se le daba su beba en neonatología. “También me enseñaron de la higiene de los pezones y cómo cuidarlos; ha sido un constante aprendizaje desde el primer día que ingresamos a este hospital, han tratado con tanto amor a mi hija y a nosotros que no hay palabras para describir tanto cariño”, dijo.
Cariño
Por su parte, Fabián Cabrera, padre de Elena, aportó: “Desde que mi bebé nació fue un proceso muy largo y duro, con mucha incertidumbre, muchas dudas, muchos miedos sobre todo; como te dicen acá los médicos y enfermeros: mira papá, mira mamá, su bebé es prematuro, esto ni siquiera es día a día sino segundo a segundo y cada segundo que pasa es una victoria y un logro del bebé”.
“Nuestra beba hoy ya está en sala C pronta al alta, gracias a los doctores, a los enfermeros y a todo el personal que trabaja en este servicio; al cuidado, a la atención que nos dieron, al apoyo psicológico y cariño porque es muy duro pasar y ver a tu hija pinchadita, con gasita, con oxígeno, algo tan chiquito y frágil que no queres ni tocar por miedo a que se lastime o que le pase algo; gracias a todo esto que nos brindaron a mi hija y a nosotros hoy podemos estar profundamente agradecidos y felices porque pronto nos darán el alta”, expresó con evidente emoción.
Lejos, en su localidad, toda una familia espera para conocer a la pequeña Elena. “Nuestra familia en Villafañe están deseando ansiosos que nos den el alta para poder conocerla; todos los días nos preguntan por ella sus tíos, abuelos, primos, futuros padrinos, tienen mucha ganas de conocerla. Neonatología es un lugar muy restringido, porque los bebés que están internados ahí son muy delicados, así que solo podemos pasar los padres y abuelos en el horario que tenemos para visitarlos”, contó.
“Queremos valorar la calidez humana con la que nos atendieron siempre porque hemos sentido el apoyo y hemos visto como acompañan a todos los padres que están en nuestra misma situación; no solo cumplen su papel de médicos y enfermeros, también hacen de papá, mamá, psicólogos, sobre todo los enfermeros que son los que están las 24 horas del día con los bebés. Miman a nuestros hijos, si lloran los alzan y calman, están cada minuto pendiente de nuestros hijos”, expresó.
Por último manifestó palabras de aliento para todos los padres que están transitando el mismo camino que ellos ya están por finalizar: “Que tengan mucha Fe en Dios, que le den mucho cariño a su bebé porque aunque ellos son muy pequeñitos necesitan escuchar a su mamá, a su papá, recibir caricias y mimos, ellos sienten cuando nosotros estamos a su lado, eso les fortalece y ayuda a salir adelante”.















