
En una ceremonia que fue presidida por el gobernador Gildo Insfrán, la provincia de Formosa conmemoró los 30 años del lanzamiento del Programa de Asistencia Integral para el Pequeño Productor Agropecuario (PAIPPA), herramienta fundamental del Modelo Formoseño y muestra cabal del Estado presente que promueve la inclusión social, la equidad territorial y la diversificación productiva.
El acto central conmemorativo de esta importante fecha se desarrolló en la tarde de este martes 15 en el Galpón “G” del Paseo Costanero capitalino, donde estuvieron presentes el presidente provisional de la Cámara de Diputados, Armando Cabrera; el jefe de Gabinete de Ministros, Antonio Ferreira; el ministro de la Producción y Ambiente, Lucas Rodríguez; ministros del Poder Ejecutivo; legisladores provinciales y nacionales; el coordinador ejecutivo del Instituto PAIPPA, Rubén Casco; intendentes, entre otros.
Tras la entonación de las estrofas del Himno Nacional Argentino y del Himno Marcha a Formosa, a los sones de la Banda de la Policía Provincial, se realizó un conversatorio del que participaron Nelly Daldovo, exdiputada nacional justicialista, exintendenta de Riacho He Hé y destacada luchadora de las antiguas Ligas Agrarias; Eleuteria Roa, exlegisladora provincial, exjefa comunal de Villafañe y también exponente de aquella organización; y Ana María del Riccio, coordinadora de Asuntos Educativos de la Jefatura de Gabinete, exconvencional constituyente y quien fuera autoridad del Instituto Universitario Formosa (IUF), base de la actual Universidad Provincial de Laguna Blanca (UPLaB).
Por su parte, Daldovo explicó cuáles fueron las demandas que generaron la organización en el territorio provincial de los campesinos en las Ligas Agrarias en los años 1960-1970: “Fue porque los pequeños campesinos se encontraban en el abandono total y absoluto –reseñó-. No tenían acceso a los créditos y estaban olvidados, porque en ese momento todo era manejado por los grandes capitales, que eran los más interesados en que los pequeños productores no se conformaran”.
A su turno, Roa calificó a la organización de los pequeños productores como “un momento histórico”, ya que “si bien nos costó mucho organizarnos, nada era imposible, porque era necesario”.
“Fueron los padres de los chicos del campo quienes se organizaron con sus familias, se habían juntado entre 2000 y 2500 productores –precisó-. Todo se hacía a pulmón, las personas se trasladaban en bicicleta, a pie, a caballo”, lamentando que “luego llegó la dictadura militar que nos separó, pero una vez superado ese tiempo nos volvimos a juntar, formándose por segunda vez el movimiento, permitiéndonos hoy celebrar 30 años del lanzamiento del PAIPPA”.
Del Riccio, a su turno, sumó que “es la expresión política, cultural y productiva del Modelo Formoseño, y con ella se visualiza concretamente la justicia social y la comunidad organizada”.
“El PAIPPA despliega la soberanía alimentaria, las ferias francas y las ganaderas, es decir, se trata de la posibilidad de que el productor pueda vender sus productos con dignidad”, acentuó y puso en valor que, a su vez, “rompe con un antiguo paradigma del centro y la periferia y le da una integralidad al territorio y una equidad como nunca antes pudo ser”.
“El PAIPPA venció el fantasma del desarraigo”
Seguidamente hizo uso de la palabra la ingeniera en Producción Agropecuaria Romina Sanabria, egresada de la UPLaB, quien remarcó la transformación histórica que significó esta política pública para las familias rurales formoseñas y la juventud.
La primera egresada universitaria de su familia recordó que “en otra época, la pregunta de qué estudiar significaba dolor, desarraigo y armar una valija para irse lejos”. Sin embargo, ponderó que “gracias al proyecto de provincia nacía el Instituto Universitario Formosa, hoy flamante Universidad Provincial de Laguna Blanca”.
“Soy el reflejo de lo que el PAIPPA sembró en cada rincón de Formosa”, expresó y enfatizó en que “se trata de una política emblemática del Modelo Formoseño para que seamos miles los que encontremos las mismas oportunidades para realizarnos en nuestra propia tierra”.
Sostuvo que “el PAIPPA vino a romper la soledad del pequeño productor, le dio la propiedad de la tierra, una vivienda digna en su chacra, salud, educación y las herramientas para transformar la producción en el sustento del hogar”.
Al referirse al presente productivo de esta política pública, destacó que “aquel productor que tenía dificultades para sustentar su alimento, hoy no solo alimenta a su familia sino que abastece a la comunidad, a las ferias paipperas y a los programas nutricionales”.
A su vez, valoró la incorporación de tecnología, la mecanización y la organización cooperativa promovida por el Estado provincial, lo que permitió agregar valor en origen y eliminar la especulación, ya que “logramos mejorar los precios no porque el consumidor pague más, sino porque eliminamos a los intermediarios que se aprovechaban de nuestro esfuerzo”, aseveró.
Para finalizar, la profesional reafirmó que “el impacto más valioso del PAIPPA se ve en los jóvenes: logró vencer el fantasma del desarraigo. Nos dio el derecho de elegir quedarnos y realizarnos en el lugar donde nacimos, aportando valor agregado y ciencia aplicada al campo”, añadiendo que “hoy los pequeños productores no caminan solos, somos una comunidad organizada que produce, estudia y lidera con orgullo”, concluyó.















