Lula ganó por primera vez en 2002 con el 61,27% y fue reelecto en 2006 con el 60,83%. Después de dejar el Gobierno fue proscripto y pasó 580 días preso injustamente, en una causa que la propia Justicia brasileña terminó anulando. En 2022 volvió a ganar con el 50,90% y ayer el pueblo brasileño le renovó la confianza por cuarta vez.
El diputado provincial Hugo “Cacho” García, consultado sobre el triunfo de Lula, sostuvo que “lo que pasó en Brasil es una lección para toda América Latina”.
“A Lula lo quisieron sacar de la cancha por presión de los medios y el poder económico desde los tribunales, e incluso lo metieron preso. Sin embargo, el pueblo lo volvió a elegir, dos veces más, porque él nunca se apartó de la gente que lo votó, y su gente nunca lo abandonó, porque el pueblo nunca abandona a quien no lo traiciona”, agregó.
“Es una lección de que el agravio permanente y la mentira no reditúa en votos, y mucho menos en la conciencia de un pueblo que vivió un proceso de crecimiento y desarrollo como el Brasil de Lula” continuó.
Sobre quienes cuestionan la permanencia prolongada de un dirigente en el Gobierno, el legislador provincial manifestó que “se habla mucho de la permanencia en un Gobierno, como si el tiempo fuera por sí mismo una sospecha. Pero en una democracia nadie se queda un solo día más de lo que el pueblo decide”.
Además, expresó que “lo que legitima el tiempo de un gobernante no es tiempo, sino los votos y , cuando una sociedad elige una y otra vez a la misma persona, no está distraída ni engañada ni dormida, quiere decir que evalúa y decide que quiere que siga gobernando esa misma persona”.
Asimismo, recordó que “esto no es una rareza latinoamericana. Angela Merkel gobernó Alemania 16 años, en cuatro mandatos consecutivos, y se fue por decisión propia sin perder una elección. En Estados Unidos, Mario Cuomo fue electo tres veces gobernador de Nueva York, Jerry Brown ganó cuatro veces la gobernación de California y Terry Branstad ganó seis elecciones en Iowa, hasta convertirse en el gobernador con más años en el cargo de toda la historia de ese país. Y sin ir tan lejos, en Buenos Aires, la familia Posse (padre e hijo) condujo el Municipio de San Isidro durante cuarenta años”.
En este sentido, García continuó diciendo que “a ninguno de ellos, los grandes medios los llamaron caudillos, ni hablaron de feudos. Se habló de estabilidad, de gestión, de continuidad”.
¿Por qué lo que en Alemania, en California o en San Isidro es estabilidad, en Brasil o Formosa sería un problema? ¿Por qué el voto de un brasilero o un formoseño tendría que valer menos que el de un alemán?”, se preguntó.
“El pueblo formoseño eligió al doctor Gildo Insfrán en 1995, con casi el 60% de los votos y desde 1999 nunca dejó de ratificarlo por las del 70%. En 2023 le sacó 50 puntos de ventaja a su principal competidor y nuevamente superó el 70%”, repasó.
Consultado sobre esos resultados, el Diputado remarcó que “Gildo Insfrán ganó con la Argentina en crisis y en crecimiento, con gobiernos nacionales amigos y con otros que le dieron la espalda a la provincia e igual el formoseño votó y lo eligió”.
“Es la respuesta de un pueblo esclarecido que pone en valor lo que Gidlo Insfrán hace, y no se deja llevar por las mentiras ni las tergiversaciones que se hacen desde el puerto de Buenos Aires, porque acá no votan los porteños, votan los formoseños”, subrayó.
“El pueblo vota la obra pública, las rutas que antes no existían, los hospitales y centros de salud, el agua potable y la energía que llegaron donde nunca habían llegado, las 1563 escuelas, el Polo Científico y Tecnológico y la Universidad Provincial pública y gratuita. Vota una provincia ordenada y desendeudada que paga sus salarios en tiempo y forma y el 82% móvil a sus jubilados. Los resultados están a la vista. Quien quiera discutirlos, que se tome el trabajo al menos de recorrer la provincia antes de opinar desde Buenos Aires”.
“El pueblo vota en Formosa la defensa de la soberanía popular y la autonomía provincial. Elije ser dueño de su propio destino y no dueño de la ambición de nadie. El gobernador Insfrán es la garantía de que nadie de afuera pueda venir a decirnos como vivir. Algo similar se vivió en Brasil, donde intereses extranjeros quisieron meterse y Lula les frenó” profundizó Gracia.
Para finalizar, el Diputado señaló que “Lula y Gildo Insfrán, con las diferencias de escala, cuentan la misma historia: la de dirigentes que nunca se apartaron de su pueblo”.
“La vigencia de la democracia no se mide por cuántas veces cambia el nombre de quien gobierna, sino por la libertad del pueblo para decidir quién gobierna Y, el pueblo cuando puede elegir, elige a quien gobierna bien”, cerró.
