La “embajada” de arpistas formoseños comenzó su periplo por ciudades europeas

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La “Embajada” de arpistas formoseños, el profesor Bruno y sus alumnos Aramí, Andrés y Ezequiel, se encuentran desde hace un par de días encantando con su equipaje de interpretaciones al público europeo, inicialmente en la capital francesa, Paris.

Estos fueron seleccionados para participar de la gira artística que comprenden diferentes presentaciones en festivales e instituciones educativas de las ciudades de Paris y Argenton Creusse  (Francia) y Kröv y Suessen (Alemania).

Dentro del Taller de Arpas “Formar Arpegios”, cientos de formoseños

empezaron a desarrollar su talento y aprendieron la técnica de como

ejecutar un arpa. De a poco, muchos sueños empezaron a nacer y a pesar

de que no hay dudas que todos son importantes y cumplirán sus objetivos,

hoy nos toca contar la historia de cuatro de ellos que hoy ven ese sueño

superado por la realidad.

Sánchez, un joven que con tan sólo 20 años ya recorrió con el arpa festivales nacionales e internacionales. El año pasado, fue invitado a participar de un festival en ese mismo país, allí fue seleccionado para viajar a Hungría y Serbia y volvió con la invitación personal de participar en la gira internacional actual. Pero esa invitación se amplió luego de participar junto a sus estudiantes en el Festival Internacional de la Integración en la ciudad de Katuete de Paraguay en donde el director de la gira, le dijo que no quería que vaya sólo, sino con sus estudiantes.

A partir de allí, el sueño de pisar suelo alemán y francés no sólo era del profesor, sino de los cuatro.

Aramí  es la única mujer del grupo. Con tan sólo 14 años todos los

viernes se traslada desde Villafañe, ciudad en donde vive, hasta la

capital, para estudiar en el taller Arpegios. Al principio, tampoco

tenía su instrumento por lo tanto el único momento que tenía oportunidad

de ensayar era en las clases por lo tanto no tenía otra opción más que

elevar su concentración al máximo. Hoy cuenta con su instrumento musical

y gracias a las 20 horas de ensayo semanal que tiene junto a su

profesor, es una de las seleccionadas para ser parte de esta gira

internacional. Esta acción, demuestra que con esfuerzo, voluntad y sobre

todo pasión por lo que uno hace, los objetivos se logran.

Andrés, es otro de los protagonistas  y a la vez el más pequeño del

grupo. Su historia tiene una particularidad muy emotiva y es la forma en

cómo obtuvo su arpa. Desde un principio contó con el apoyo incondicional

de su familia, pero la compra del instrumento no le fue posible. Al ver

su profesora del colegio la dedicación y el amor que este joven de tan

sólo 12 años le tenía a un instrumento tan sofisticado como lo es el

arpa, decidió escribirle una carta al gobernador Gildo Insfrán y contarle su historia. Fue allí, cuando el primer mandatario, sin dudar le regaló el instrumento, demostrando así que su gestión verdaderamente apoya a la educación y a cultura formoseña.

Ezequiel, tiene una historia similar a la de su compañero, ya que a él 

también le regalaron el arpa. Cuando iniciaron las clases, eran muchos

estudiantes y tenían pocos instrumentos. Al no tener los recursos para

poder comprarse el arpa, con sus apenas 14 años de edad decidió

fabricarse una. Le preguntó a su profesor las medidas reales y con

madera de pino e hilo de algodón nació “Arpín”, nombre con el cual

bautizó a su instrumento debido a que era un poco más pequeño que el

tamaño real de un arpa. Si bien Arpín no tenía sonido, era ideal para

practicar las primeras posiciones. Compartió la idea con sus compañeros

y entre él, su mamá y su papá, con el único propósito de colaborar con

el taller y el aprendizaje, fabricaron 71 arpines  para que el resto de

los estudiantes puedan practicar. Al ver tan noble gesto y sobre todo

tanto esfuerzo por estudiar, Bruno, bajo la leyenda: “Cuando uno quiere

no hay límites para aprender y no hay barreras para la educación”,

compartió la historia de Arpín en Facebook.  A las pocas horas recibió

el mensaje del director de una escuela de arpas de Santiago de Chile,

preguntándole por el estudiante ya que el fabricante que les provee las

arpas quería regalarle una.  A los 15 días Ezequiel tenía un arpa

profesional fabricada especialmente para él.

El talento de Bruno, Aramí, Andrés y Ezequiel,  los llevó a cruzar las

fronteras argentinas. Con el propósito de darle a esta oportunidad un

sentido de pertenencia formoseña, hoy están viajando para vivir una

experiencia inigualable e inolvidable, pues llevarán al mundo un poco de

nosotros, de nuestra cultura, expresada en su talento musical. Ellos son

cuatro jóvenes arpistas, ellos son nuestros representantes, ellos son

formoseños. En la gira internacional por Francia y Alemania, el Taller

de Arpa “Formar Arpegios” de la Subsecretaría de Cultura dependiente del

ministerio de Cultura y Educación, dice presente.

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