Época de reservar pastos: la clave está en la henificación

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Los forrajes conservados representan, en la ganadería actual, un eslabón clave para alcanzar múltiples propósitos, entre ellos optimizar la nutrición del ganado. Existen distintas técnicas y métodos que permiten guardar y conservar la vegetación.

Uno de los métodos de conservación es la henificación que consiste en la rápida evaporación del agua contenida en los tejidos de una planta.

El proceso de henificación reduce el contenido de humedad de un vegetal al 20%, favoreciendo su conservación prácticamente en seco.

Entre las principales especies vegetales que se destinan a henificación, los técnicos recomiendan utilizar aquellas forrajeras implantadas que presentan un período vegetativo o período de crecimiento más prolongado, o bien como suele decirse en la jerga forrajera “se prefieren especies que florezcan y semillen mas tarde”.

En general, en nuestra provincia se produce y se vende forraje henificado de especies tales como gatton panic, dicantio, grama, alfalfa, entre otras, producidos  partir de varios cortes por lote y con buenos rendimientos que fluctúan en función del manejo agronómico brindado. En la mayoría de los casos, estos recursos se presentan comercialmente en forma de fardos de unos 25 kilos promedio, o bien como rollos de 500 kilos promedio.

Cabe destacar que en muchas regiones de nuestra provincia, los forrajes henificados son aprovechados, exclusivamente, para la alimentación de la hacienda en los momentos del año donde la disponibilidad de forrajes se presenta fuertemente comprometida ya sea por excesos o déficits hídricos.

En estos casos, se hace necesario insistir en la importancia de incluir a la henificación como una herramienta mas en la planificación forrajera anual de todo campo que cuente con los recursos necesarios o bien es de vital relevancia generar la necesidad de encontrar las herramientas que propicien la producción y el aprovechamiento de dichos recursos de manera comunitaria a través de las asociaciones de productores que se encuentran en funcionamiento en distintos puntos del territorio formoseño.

De esta manera, se podrá contribuir con la generación de mas  herramientas que atemperen los pulsos de “pesquisa” masiva de rollos que suelen darse por temporadas, con ciertos ingredientes como el tiempo, la logística del traslado y los precios de comercialización que se mezclan sin tapujos en cada coyuntura que nos toca vivir como ganaderos y comprometen aun mas nuestros esfuerzos y los resultados esperados. 

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